EL APOCALIPSIS Y LAS PROFECÍAS DEL FIN DEL MUNDO

MENSAJE A LA IGLESIA DE ÉFESO

INTERPRETACIÓN  CAPÍTULO II - VERSÍCULOS 1 - 7

“Al ángel de la iglesia de Éfeso escribe: Esto te manda a decir el que tiene las siete estrellas en su derecha y camina en medio de los siete candeleros de oro: Yo conozco tus obras y tus trabajos y sé que sufres pacientemente. No puedes tolerar a los malos, sometiste a prueba a los que se llaman a sí mismo apóstoles y los hallaste mentirosos. Tampoco te falta la constancia; has padecido por mi Nombre sin desanimarte. Sin embargo, tengo en contra tuya que has perdido tu amor del principio. Mira, acuérdate de dónde has caído, y arrepiéntete, volviendo a hacer lo que sabías hacer. En caso contrario, iré a ti y removeré tu candelero de donde fue colocado; eso, si no te arrepientes. Algo más: noto en tu favor que aborreces la conducta de los nicolaítas, que yo también aborrezco. El que tenga oídos, escuche este mensaje del Espíritu a las iglesias: ‘Al vencedor yo le daré de comer del árbol de la vida que se halla en el paraíso de Dios”

Es una carta pastoral dirigida al obispo de la iglesia de Éfeso de parte de Jesucristo, Nuestro Señor. Jesucristo tiene en su mano el destino de las siete estrellas que representan a todos los obispos fieles del mundo. Jesucristo está en medio de su Iglesia Católica, o como está escrito: “camina en medio de los siete candeleros de oro”. Así, “los siete candeleros de oro” representan el conjunto total de diócesis católicas que hay en el mundo.

Esta primera carta se dirige a Éfeso porque era la más importante entre las siete ciudades. Era una ciudad de unos 300000 habitantes. Allí vivía lo más distinguido de la sociedad de la época de aquella región del Asia Menor, lo que se conoce actualmente como Turquía. Éfeso era un puerto y centro comercial muy importante. Seis siglos atrás, en el siglo V antes de Cristo, se había construido en esta metrópoli una de las siete maravillas del mundo: El Templo de Artemisa, la diosa griega de la caza (mejor conocida como la diosa Diana para los latinos). Esta diosa era de gran veneración en esta ciudad.

Cerca de Éfeso se encuentra la casa de la santísima virgen María. En Éfeso, San Pablo desplegó una gran actividad pastoral, fundando la iglesia de Éfeso entre diciembre del año 53 y marzo del año 55 d.C. Desde esta ciudad, el apóstol escribió las famosas cartas a los gálatas y las dos cartas a los corintios. Fue en esta ciudad donde se reveló, por primera vez, el libro del Apocalipsis.

Cristo se dirige al obispo de la iglesia madre del Asia Menor que está bajo persecución por el imperio romano y los antiguos cultos mágico-paganos, cuyo centro de operaciones estaba localizado en Éfeso, según las tradiciones greco-latinas. La filosofía del poder romano era: Asesinar al líder para desmoralizar y dispersar a la comunidad. En las actas de los mártires encontramos que los hombres más perseguidos para el exterminio eran: Los papas, los obispos, los presbíteros y los diáconos. Así, no resulta extraordinario el contenido de la primera parte de este mensaje: “Yo conozco tus obras y tus trabajos y sé que sufres pacientemente. No puedes tolerar a los malos… Tampoco te falta la constancia; has padecido por mi Nombre sin desanimarte”. Que este mensaje también llegue a ti para entender que todo sufrimiento y oración entregados a Nuestro Señor Jesucristo son ofrenda agradable a Dios. Las circunstancias de la vida terrenal purifican el espíritu humano para su futuro encuentro celestial con el Supremo Hacedor. Por tanto, nunca te desesperes ante las dificultades propias de la vida, más bien ofrece estos sacrificios y contradicciones por la conversión de los pecadores del mundo entero y en expiación de tus pecados. Dios recibirá esta oración con mucho amor y se cumplirá lo que está escrito:

“Cuando lo tomó, los cuatro vivientes se postraron ante el Cordero. Lo mismo hicieron los veinticuatro ancianos que tenían en sus manos arpas y copas de oro llenas de perfumes, que son las oraciones de los santos”
Apocalipsis 5, 7 - 8

Cuando vemos el poder actual de las sectas separadas del Catolicismo, cuando leemos tanta herejía reunida y contenida en libros como El Código Da Vinci, cuando observamos tanta falsedad y superstición en ideologías como la nueva era, nos cuesta trabajo creer que: Desde el siglo I hayan existido herejías y sectas contrarias a la sana doctrina de la Iglesia Católica. Por eso, el autor del Apocalipsis escribe: “sometiste a prueba a los que se llaman a sí mismo apóstoles y los hallaste mentirosos”. Esta siempre ha sido la realidad de la humanidad. Satanás no se conforma con perseguir y asesinar al pueblo de Dios durante todos los tiempos. El enemigo de Dios siente especial fascinación con el engaño y la tentación. No te hagas cómplice de satanás, no te dejes engañar con: Falsas ideologías, falsas creencias, supersticiones, horóscopos, brujerías, sectas protestantes, falsas religiones, esoterismos, astrología, etc. Tampoco caigas en tentación, sé fuerte y perseverante en la fe. Al pecar te haces hijo de satanás y ningún hijo del diablo tiene vida en sí mismo. Para que lo entiendas, lee lo que está escrito:

“Ustedes tienen por padre al Diablo, y quieren realizar los malos deseos del Diablo. Él es asesino de hombres desde el principio. No ha permanecido en la verdad. Cuando habla, de él brota la mentira, porque es mentiroso y padre de toda mentira”
San Juan 8, 44

Hoy en día es triste escuchar noticias, como: La descristianización de Europa, el preocupante incremento del número de divorcios, etc. Hoy como en la iglesia primitiva, se ha perdido el amor primero: “Sin embargo, tengo en tu contra tuya que has perdido tu amor del principio”. La humanidad se ha olvidado de su Creador. Se ha perdido el gusto por la oración y el santo rosario. La humanidad vive en un relativismo moral, cada uno cree en lo que le conviene y en lo que le agrada. El hombre moderno compra la doctrina que no lo juzga y lo acepta sin reprocharle nada. Vivimos en un mundo que le rinde adoración: Al escándalo, al sexo, al dinero, al poder político, a la popularidad, a la pornografía, etc. El mundo moderno le rinde culto al pecado y a satanás y lo más increíble es hallar personas que se atreven a afirmar una de las más grandes mentiras de nuestro tiempo: "Yo soy católico, pero no practicante". Si tú eres católico es porque eres practicante. Si no eres practicante, simplemente, eres un pagano bautizado y Dios te escupirá de su boca, como está escrito:

“Yo sé lo que vales; no eres ni frío ni caliente; ojalá fueras lo uno o lo otro. Desgraciadamente eres tibio, ni frío ni caliente, y por eso voy a vomitarte de mi boca
Apocalipsis 3, 15 - 16

No seas tibio, no seas un católico a medias. Conviértete y vuelve a creer. Si caes en tentación, Jesucristo te espera en el confesionario. Ve arrepiéntete y vuelve a creer. Dios te ama, Dios no quiere la muerte del pecador, sino que se convierta y viva: “Mira, acuérdate de dónde has caído, y arrepiéntete, volviendo a hacer lo que sabías hacer”. Lucha, incansablemente, todos los días contra tus propios vicios y las tentaciones del mundo. La conversión es tarea de toda una vida… Ten ánimo… Sé valiente… Dios te ama… No es imposible… Lo que es imposible para los hombres es posible para Dios. Si te sientes cansado, escucha una vez más la voz del Señor que te dice:

Yo reprendo y corrijo a los que amo. ¡Vamos! Anímate y conviértete. Mira que estoy a la puerta y llamo; si alguien escucha mi voz y me abre, entraré a su casa a comer, yo con él y él conmigo”
Apocalipsis 3, 19 - 20

El fragmento “En caso contrario, iré a ti y removeré tu candelero de donde fue colocado; eso, si no te arrepientes” es un claro llamado a los pastores de la Iglesia de todos los tiempos. Esta exhortación está dirigida, especialmente, a los obispos y los párrocos. Cristo invita a los obispos a corregir a sus presbíteros para que sigan siendo la luz de Cristo en medio de los hombres. Cristo es exigente, Él prefiere cambiar el pastor de una iglesia, antes que esa iglesia, parroquia o comunidad de creyentes, sea mal pastoreada. A quien más se le da, más se le exige. A mayor riqueza, mayores son los bienes que hay que compartir con los necesitados. Entre más alta sea tu responsabilidad como hombre consagrado, más santo debes ser y mayor ejemplo de vida cristiana debes dar.

Nicolás, en la historia de la Iglesia, es recordado como uno de los siete diáconos que fueron elegidos por los doce apóstoles para servir a la primitiva comunidad cristiana. Desafortunadamente, Nicolás se echó a perder y fundó la secta de los nicolaítas. Esta secta predicaba el seguimiento a Jesús sin dejar de disfrutar las silenciosas costumbres del mundo pagano antiguo contrarias al evangelio, como consumir alimentos ofrecidos a los ídolos. Para Cristo esta es una grave falta, por eso no duda en afirmar: “Algo más: noto en tu favor que aborreces la conducta de los nicolaítas, que yo también aborrezco”. El mensaje para nuestros días es claro y contundente: Pocas cosas, ante los ojos de Dios, pueden ser tan detestables como la apostasía. La apostasía no es un pecado menor, todo apóstata es un anticristo y va hacia la condenación. Así es, porque así está escrito:

“Si alguien fomenta sectas en la Iglesia, le llamarás la atención una primera y una segunda vez; después rompe con él, sabiendo que es un descarriado y culpable que se condena a sí mismo
Tito 3, 10 - 11

“Hijitos míos, es la última hora, y se les dijo que llegaría un Anticristo; pero ya han venido varios anticristos, por donde comprobamos que ésta es la última hora. Ellos salieron de entre nosotros mismos, aunque realmente no eran de los nuestros. Si hubieran sido de los nuestros se habrían quedado con nosotros. Al salir ellos, vimos claramente que entre nosotros no todos eran de los nuestros”
I Juan 2, 18 - 19

Uno de los aspectos más graves del mundo moderno es la gran apostasía que se vive actualmente. Hoy en día, se han perdido la mayoría de los valores cristianos y son muchos los que siendo católicos se cambian de religión, así no más. Las sectas protestantes y las falsas religiones atraen a muchos católicos que, bien sea por ignorancia o por auto justificación de una vida contraria al evangelio, se cambian de credo religioso. El mundo vive una preocupante apostasía mundial por la terrible proliferación de un enorme número de sectas y la publicidad que éstas reciben a través de los medios de comunicación manejados y manipulados por protestantes, especialmente, en USA.

El “árbol de la vida”, en el libro del Apocalipsis, representa la vida eterna. Dios anhela que tú, en tu corazón, escuches este mensaje y lo hagas vida para que así tengas vida eterna. Por eso, la presente carta pastoral finaliza de la siguiente manera:

“El que tenga oídos, escuche este mensaje del Espíritu a las iglesias: Al vencedor yo le daré de comer del árbol de la vida que se halla en el paraíso de Dios”

Señor Padre Todo Poderoso y Eterno permite la conversión de los pecadores de este mundo. Que seamos siempre fieles a la Iglesia que es: Una, santa, católica, apostólica y romana. Te lo pido por los méritos de la pasión y muerte de Nuestro Señor Jesucristo, quien vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.

PRÓLOGO

ANTECEDENTES HISTÓRICOS E INTERPRETACIÓN

CAPÍTULO I - Versículos Uno al Tres: COMIENZO DEL APOCALIPSIS

CAPÍTULO I - Versículos Cuatro al Ocho: SALUDO A LAS IGLESIAS DE ASIA

CAPÍTULO I - Versículos Nueve al Once: PRESENTACIÓN DE JUAN A LAS IGLESIAS

CAPÍTULO I - Versículos Doce al Veinte: VISIÓN DE JUAN DE JESUCRISTO GLORIOSO Y RESUCITADO

CAPÍTULO II - Versículos Uno al Siete: MENSAJE A LA IGLESIA DE ÉFESO

CAPÍTULO II - Versículos Ocho al Once: MENSAJE A LA IGLESIA DE ESMIRNA

CAPÍTULO II - Versículos Doce al Diez y siete: MENSAJE A LA IGLESIA DE PÉRGAMO

CAPÍTULO II - Versículos Diez y ocho al Veinte y nueve: MENSAJE A LA IGLESIA DE TIATIRA

CAPÍTULO III - Versículos Uno al Seis: MENSAJE A LA IGLESIA DE SARDES

CAPÍTULO III - Versículos Siete al Trece: MENSAJE A LA IGLESIA DE FILADELFIA

CAPÍTULO III - Versículos Catorce al Veinte y dos: MENSAJE A LA IGLESIA DE LAODICEA

CAPÍTULO IV: LA GLORIA DE DIOS PADRE TODO PODEROSO

CAPÍTULO V: LA ENTRADA DEL CORDERO A LA GLORIA DE DIOS

CAPÍTULO VI - Versículos Uno al Ocho: LOS CUATRO JINETES DEL APOCALIPSIS

CAPÍTULO VI - Versículos Nueve al Once: EL CLAMOR DE LOS SANTOS MÁRTIRES

CAPÍTULO VI - Versículos Doce al Diez y siete: EL DÍA DE LA IRA DE DIOS Y EL FIN DEL MUNDO

CAPÍTULO VII: LA MULTITUD DE LOS SALVADOS

CAPÍTULO VIII: EL TOQUE DE LAS CUATRO PRIMERAS TROMPETAS DEL APOCALIPSIS

CAPÍTULO IX: EL TOQUE DE LA QUINTA Y SEXTA TROMPETA DEL APOCALIPSIS

CAPÍTULO X: LA PROCLAMACIÓN DE LA SANTA PALABRA DE DIOS

CAPÍTULO XI - Versículos Uno al Catorce: LOS DOS TESTIGOS DEL APOCALIPSIS

CAPÍTULO XI - Versículos Quince al Diez y nueve: EL TOQUE DE LA SÉPTIMA TROMPETA DEL APOCALIPSIS

CAPÍTULO XII: LA MUJER Y EL DRAGÓN

CAPÍTULO XIII: LA BESTIA Y EL FALSO PROFETA

CAPÍTULO XIV: LOS CIENTO CUARENTA Y CUATRO MIL EN EL MONTE SIÓN

CAPÍTULO XV: LAS SIETE COPAS

CAPÍTULO XVI: LAS PROFECÍAS DE LAS SIETE COPAS DEL APOCALIPSIS

CAPÍTULO XVII: BABILONIA, LA GRAN PROSTITUTA

CAPÍTULO XVIII: LA CAÍDA DE LA GRAN BABILONIA

CAPÍTULO XIX: LOS CANTOS EN EL CIELO Y EL TRIUNFO DEL VERBO DE DIOS

CAPÍTULO XX: LOS MIL AÑOS Y EL ÚLTIMO JUICIO

CAPÍTULO XXI y CAPÍTULO XXII: LA NUEVA JERUSALÉN Y EL FINAL DEL APOCALIPSIS

LAS PROFECÍAS DEL FIN DEL MUNDO